Este precioso inmueble resulta que tiene unas obras hechas en el ático por lo que según una sentencia judicial se deben derribar esos áticos hechos en una última remodelación del edificio. Mi padre eligió esta casa para vivir durante muchisimos años y en aquellas épocas se nacía en casa por lo que yo nací en la mesa del comedor. Este edificio da a la plaza zorrilla y a las calles Maria de Molina y Calle Santiago con el número 28. Recuerdo que sus tabiques eran muy gruesos por lo que los ruidos quedaban amortiguados. Cuando los construyerón las cocinas eran de carbón por lo que existía una carbonera para cada piso y claro además del ascensor teníamos un montacargas.
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